Conoce el CET - La Epilepsia en el CET

EPILEPSIA

La epilepsia es un trastorno cerebral provocado por un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas de alguna zona del cerebro. Se caracteriza por uno o varios trastornos neurológicos que dejan una predisposición en el cerebro a padecer convulsiones recurrentes, (Una convulsión es un cambio físico o en el comportamiento causado por una actividad eléctrica anormal en el cerebro) que suelen dar lugar a consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicológicas.
Una convulsión, crisis epiléptica o comicial es un evento súbito y de corta duración, caracterizado por una actividad neuronal anormal y excesiva o bien sincrónica en el cerebro que puede causar cambios en la atención o el comportamiento como movimientos corporales.
Las crisis epilépticas suelen ser transitorias, con o sin disminución del nivel de conciencia, con o sin movimientos convulsivos y otras manifestaciones clínicas.
Las crisis epilépticas no convulsivas pueden incluir cambios en el comportamiento, la percepción, los sentimientos o la conciencia, sin los movimientos característicos de una convulsión
Se considera epilepsia cuando una persona tiene dos o más convulsiones o crisis epilépticas no convulsivas, sin una causa identificable y que ocurren con al menos 24 horas de diferencia.
La epilepsia puede tener muchas causas. Puede tener origen en lesiones cerebrales de cualquier tipo, traumatismos craneales, tumores, secuelas por meningitis, etc. pero en muchos casos no hay ninguna lesión, sino únicamente una predisposición de origen genético a padecer las crisis. Cuando no hay una causa genética o traumática identificada, se le llama epilepsia idiopática y los genes desempeñan un papel de modulación del riesgo de que ocurra un episodio y también en la respuesta al tratamiento.
Para diagnosticar la epilepsia se requiere conocer los antecedentes personales y familiares. Cada tipo de epilepsia tiene diferentes manifestaciones que se determinan a través del tipo de crisis epiléptica, así como a través de la etiología, del curso de la enfermedad, de su pronóstico (desenlace probable de la enfermedad) y por último a través de un diagnóstico EEG. El estudio del electroencefalograma, no siempre informa que haya indicios de epilepsia, porque muchas veces algunos cambios eléctricos se producen en zonas tan profundas dentro del cerebro, que el electroencefalograma no los puede detectar. Igualmente hay que acotar que las descargas sub-clínicas no solo se generan en niños con epilepsia, sino también en aquellos que no la presentan. También forman parte del diagnóstico estudios de imagenología, mientras que se reservan los procedimientos diagnósticos más especializados para casos muy puntuales. Todos estos factores pueden ser muy diversos, según cada una de las diferentes formas de la epilepsia

La epilepsia causa múltiples efectos en la vida cotidiana del paciente, de manera que el tratamiento debe incluir el abordaje de estas consecuencias
La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que en España padecen epilepsia unas 400.000 personas y que cada año se detectan entre 12.400 y 22.000 nuevos casos. En Europa, afecta a unos 6 millones de habitantes y se registran unos 400.000 nuevos casos cada año.
Causas
La epilepsia ocurre cuando los cambios en el tejido cerebral hacen que el cerebro esté demasiado excitable o irritable. Como resultado de esto, las células cerebrales envían señales eléctricas anormales. Esto ocasiona convulsiones repetitivas e impredecibles. (Una sola convulsión que no sucede de nuevo no es epilepsia).
Síntomas
Los síntomas varían de una persona a otra. Algunas personas pueden tener simples episodios de ausencias. Otras tienen temblores violentos y pérdida de la lucidez mental como convulsión.
El tipo de crisis depende de la parte del cerebro afectada.
La mayor parte del tiempo, para las personas con epilepsia, sus crisis son similares a las primeras.
Algunas personas con epilepsia tienen una sensación extraña antes de la crisis. Estas sensaciones pueden ser hormigueo, sentir un olor que realmente no existe o cambios emocionales. Esto se denomina aura.
La actual clasificación de las epilepsias de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) presenta tres niveles:
• 1º nivel: comenzando con tipo de crisis, en el que se asume que el paciente tiene crisis epilépticas según lo define la nueva clasificación de crisis de la ILAE de 2017.

• 2º nivel: después del diagnóstico del tipo de crisis, el siguiente paso es el diagnóstico del tipo de epilepsia, incluyendo epilepsia focal, epilepsia generalizada, epilepsia combinada generalizada y focal, y también un grupo de epilepsia desconocida.

• 3º nivel: corresponde al síndrome de epilepsia, en el que se puede establecer un diagnóstico sindrómico específico.

Tipos de epilepsias

El nivel del tipo de epilepsia incluye una nueva categoría de «epilepsia combinada generalizada y focal» además de las categorías ya establecidas de epilepsias generalizadas y focales. También se incluye la categoría «desconocida». Aunque se han identificado más de 30 tipos de crisis epilépticas, a grandes rasgos todas ellas se podrían agrupar en tres grandes grupos:
Epilepsia Generalizada
Ocurre cuando la epilepsia afecta a los dos hemisferios del cerebro, y puede estar relacionada a un trastorno metabólico importante. El daño se produce a nivel celular por lo que no es visible. Se manifiesta con o sin convulsiones, y generalmente conlleva pérdida de conocimiento (excepto en las crisis mioclónicas y las crisis atónicas). Las personas con epilepsias generalizadas pueden presentar diversos tipos de crisis:
• Crisis de ausencia: son más frecuentes en niños y pierden el conocimiento mientras parecen tener la mirada fija en un punto. Las ausencias típicas (conocidas como convulsiones no motoras) incluyen convulsiones que involucran un cambio en el comportamiento, pero sin cambios en el movimiento motor (como episodios de mirada fija) y pueden ocurrir junto con convulsiones generalizadas.
• Crisis mioclónicas: se caracterizan por provocar una sacudida brusca y muy rápida de las extremidades. Dura escasos segundos.
• Crisis tónica: tras una pérdida repentina de la consciencia, los músculos de todo el cuerpo se contraen y sufren una hiperextensión brusca.
• Crisis atónica: en este caso, los músculos de todo el cuerpo pierden su consistencia, se relajan y la persona cae al suelo.
• Crisis tónico-clónica o convulsiva: la persona cae al suelo y el cuerpo se pone rígido (fase tónica) y se producen sacudidas rítmicas de brazos y piernas. Estas crisis también pueden provocar mordedura de lengua, labios morados, salida de espuma por la boca y relajación de esfínteres.

Epilepsia Focal
Las epilepsias focales se originan en una región específica del cerebro y pueden ser unifocales o multifocales, así como afectar solo un hemisferio. La causa de la epilepsia puede localizarse mediante pruebas de diagnóstico por imagen, como la resonancia magnética. Se manifiesta con o sin convulsiones y representa la mitad de las crisis epilépticas en niños.
Las crisis focales se pueden manifestar de las siguientes formas:
• Crisis parcial simple: se produce una alteración del movimiento, la memoria y las sensaciones, además de los sentidos de la vista y el oído.
• Crisis parcial compleja: en este caso, el paciente pierde el conocimiento y se queda en aparente estado de trance. Puede darse una repetición compulsiva de ciertos movimientos.
• Secundariamente generalizada: comienza como una crisis parcial simple y termina extendiéndose al resto del cerebro convirtiéndose en una crisis generalizada.
• Las convulsiones parciales focales pueden ocurrir sin cambios en la conciencia. Los síntomas dependen de la parte del cerebro afectada. Estas convulsiones pueden extender a todo el cerebro.

Epilepsias combinadas generalizadas y focales
Este nuevo grupo se incorpora en la clasificación, ya que algunos pacientes tienen crisis tanto generalizadas como focales. El diagnóstico se establece clínicamente y se confirma con los resultados del EEG.

Epilepsia de causa desconocida
Es aquella que no se puede clasificar en ninguna de las anteriores. Esto puede deberse a varias razones. Es posible que no haya acceso al EEG o que los estudios del EEG hayan arrojado poca información (por ejemplo, si los resultados fueron normales). Si se desconocen los tipos de crisis, es posible que se desconozca el tipo de epilepsia por motivos similares, aunque pueden no ser siempre coincidentes.
Síndromes epilépticos
Existen centenares de diferentes tipos de epilepsias. Síndrome epiléptico es el nombre de un conjunto de signos y síntomas específicos, que incluyen uno o más tipos de crisis epiléptica, resultados del EGG y características de diagnóstico por imágenes, que suelen presentarse juntas
A menudo, presenta características que dependen de la edad, como la edad de inicio y remisión (según corresponda), los desencadenantes de las crisis, la variación diurna y, a veces, el pronóstico. También puede presentar comorbilidades distintivas, como disfunción intelectual y psiquiátrica, junto con resultados específicos en el EEG y en estudios de diagnóstico por imágenes.
COMO SE TRATA LA EPILEPSIA
El primer paso es acudir al especialista para asegurarse de que el paciente tiene epilepsia antes de comenzar cualquier tratamiento. El diagnóstico de epilepsia requiere que se hayan sufrido al menos dos crisis no provocadas y los tipos de crisis epilépticas. Una vez hecho el diagnóstico es recomendable comenzar el tratamiento lo antes posible y seguirlo con regularidad.
El tratamiento más común utiliza fármacos antiepilépticos (FAE), que logran controlar las crisis en aproximadamente el 70-80% de los pacientes. Los medicamentos restauran el equilibrio químico de las neuronas y atenúan las descargas eléctricas anormales.
Entre un 20-30% de personas no responden al tratamiento farmacológico simple (con un solo medicamento) y hay que combinar varios fármacos. Aun así, algunas epilepsias no responden a la medicación, son farmacorresistentes y puede ser necesario recurrir a la cirugía de epilepsia o a la estimulación del nervio vago (ENV) o dieta cetogénica.
Actualmente se encuentran en desarrollo distintos ensayos clínicos para la diana terapéutica de la epilepsia con nuevas moléculas.

MEDICAMENTOS ANTIEPILÉPTICOS

La epilepsia causa múltiples efectos en la vida cotidiana del paciente, de manera que el tratamiento debe incluir el abordaje de estas consecuencias
La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que en España padecen epilepsia unas 400.000 personas y que cada año se detectan entre 12.400 y 22.000 nuevos casos. En Europa, afecta a unos 6 millones de habitantes y se registran unos 400.000 nuevos casos cada año.
Causas
La epilepsia ocurre cuando los cambios en el tejido cerebral hacen que el cerebro esté demasiado excitable o irritable. Como resultado de esto, las células cerebrales envían señales eléctricas anormales. Esto ocasiona convulsiones repetitivas e impredecibles. (Una sola convulsión que no sucede de nuevo no es epilepsia).
Síntomas
Los síntomas varían de una persona a otra. Algunas personas pueden tener simples episodios de ausencias. Otras tienen temblores violentos y pérdida de la lucidez mental como convulsión.
El tipo de crisis depende de la parte del cerebro afectada.
La mayor parte del tiempo, para las personas con epilepsia, sus crisis son similares a las primeras.
Algunas personas con epilepsia tienen una sensación extraña antes de la crisis. Estas sensaciones pueden ser hormigueo, sentir un olor que realmente no existe o cambios emocionales. Esto se denomina aura.
La actual clasificación de las epilepsias de la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) presenta tres niveles:
• 1º nivel: comenzando con tipo de crisis, en el que se asume que el paciente tiene crisis epilépticas según lo define la nueva clasificación de crisis de la ILAE de 2017.

• 2º nivel: después del diagnóstico del tipo de crisis, el siguiente paso es el diagnóstico del tipo de epilepsia, incluyendo epilepsia focal, epilepsia generalizada, epilepsia combinada generalizada y focal, y también un grupo de epilepsia desconocida.

• 3º nivel: corresponde al síndrome de epilepsia, en el que se puede establecer un diagnóstico sindrómico específico.